sábado, 22 de enero de 2011

A tener en cuenta para iniciar la entrevista de selección de personal

La actitud del entrevistador

Permitir que la persona entrevistada exponga los hechos a su modo y luego ayudarle a salvar las omisiones. Ajustarse al tema central: de lo contrario, el entrevistado puede sentir desinterés.

Evitar las posturas dogmáticas. A nadie le gusta que le indiquen, en una entrevista, cómo debe hacer su trabajo; se debe tratar de no polemizar.

Mostrar sinceridad y franqueza en lugar de astucia y sagacidad. Estas pueden ser inconducentes, sobre todo si el entrevistado recurre a las mismas armas.

Brindar a la persona entrevistada la oportunidad de expresar toda su respuesta.

A veces no son convenientes las preguntas muy categóricas que sólo admiten un “sí” o un “no”, pues el entrevistado puede querer condicionar o explicar ese sí o ese no.

Ayudar a la persona entrevistada a percibir su responsabilidad en cuanto a la veracidad de los hechos referidos.

Antes de hacer una entrevista se debe de estar familiarizado con el perfil y con el individuo que se va a entrevistar. Es aconsejable que además del CV nos aseguremos de conocer todo aquello que pueda estar disponible sobre él, por ejemplo, si fue antes entrevistado por otra persona de la compañía e incluso si trabajó en algún momento para la misma.

Diferentes pasos que conforman la entrevista.

1. Hacerle preguntas al solicitante sobre su educación y su historial de trabajo relacionado con las labores del cargo vacante.

2. Dar información sobre la vacante.

3. Exponer las ventajas que ofrece la compañía en cuanto a remuneración y oportunidades de progresar.

4. Permitirle al solicitante hacer preguntas.

5. Decirle qué va a ocurrir después de la entrevista.

Muchos entrevistadores creen que lo mejor es empezar suministrándole al candidato toda información sobre el cargo y la compañía antes de empezar a interrogarlo. Esto lo hacen por tres razones principales:

1. Si el entrevistador da esta información desde el principio, es menos probable que se le olvide algo.

2. Si espera hasta el final de la entrevista para hablar de estas cosas, es posible que no le alcance el tiempo.

3. Cuando el entrevistador habla más que el entrevistado al principio de la entrevista, el candidato siente más confianza.

Actuar de este modo tiene sus pros y sus contras, ya que es posible que si le describimos al entrevistado el ideal que estamos buscando, condicionemos a nuestro interlocutor y este nos describa aquello que esperamos oír.

Antes de entrar en tema es aconsejable apelar a la amabilidad con preguntas tales como:

¿Le costó trabajo llegar hasta aquí?

¿Encontró dónde dejar el coche?

¿Cómo estaba el tránsito?

¿Le sirvieron las indicaciones que le dio mi secretaria?

¡Qué hermoso día tenemos hoy! ¿No le parece?

¿No acabará de llover?

¡Qué calor hace hoy!

No se deben gastar en estos preliminares más de unos pocos minutos, y en realidad, bastará con 30 segundos.

Después se puede dirigir la conversación hacia lo que nos interesa.

1. Me alegro mucho de que no le haya costado trabajo llegar, porque me gustaría que empezáramos a hablar sobre el interés que tiene usted en nuestra vacante de.........................................................................................................

2. Siento mucho que le haya costado trabajo encontrar dónde dejar el coche. Sé que estos parquímetros dan una hora de tiempo, de modo que, si le parece, empecemos para que podamos terminar antes de que se le venza.

3. Con este tiempo tan hermoso, seguramente deseará usted volver a salir, así que comencemos.

Estas expresiones tienden un puente entre una etapa de la entrevista y la siguiente, eliminando el silencio o vacilación que podrían fácilmente presentarse.

Algunos consejos para entrevistadores noveles

1. Hable menos y escuche más. La mayoría de los entrevistadores hablan demasiado.

2. Tome notas durante la entrevista. Registre toda aquella información que obtenga y que sea objetiva, no escriba nada que no quiera que su interlocutor vea que registra.

3. Evite las distracciones. Indique que no le pasen llamadas durante la entrevista y apague su teléfono móvil.

4. Utilice toda la información que su interlocutor transmita. Muchas veces nos son útiles pequeños comentarios, en apariencia intrascendentes.

5. No proyecte sobre el entrevistado opiniones o situaciones personales.

6. Piense mientras el otro habla, por ejemplo:

a) Prepare la pregunta siguiente;

b) Analice lo que está diciendo el aspirante;

c) Relacione lo que el aspirante está diciendo ahora con algo que dijo al comienzo de la entrevista;

d) Échele un vistazo a la solicitud o al CV para verificar alguna información;

e) Observe el lenguaje corporal;

f) Considere qué relación guarda el historial de este candidato con los requisitos del cargo.

Observe los cambios súbitos del lenguaje corporal. Por ejemplo, si el aspirante ha estado sentado muy tranquilo y de pronto empieza a moverse nerviosamente en el asiento cuando le pregunta por qué dejó su último empleo, es un indicio de que algo anda mal, aun cuando inmediatamente le dé una respuesta aceptable.

Estimular al aspirante para que hable

Es un arte que deberá ejercitar; desde repetir parte de lo que dijo hasta hacer resúmenes son algunas de las técnicas que se recomiendan para que el entrevistado perciba que usted lo escucha y lo entiende; un simple sí o un gesto pueden ser útiles.

También puede manejar los silencios. Si usted juzga que una respuesta es insuficiente, simplemente quédese callado mirando a los ojos a la otra persona: sentirá que debe seguir hablando.

No pregunte tres cosas diferentes al mismo tiempo: “Me gustaría que me hablara de su formación y de su experiencia profesional y por último de sus motivaciones para aspirar a este puesto”.

El segundo comentario interesante es la referencia a las preguntas “con añadidos” frecuentes en entrevistadores sin experiencia o en aquellos casos en que el entrevistador, por algún motivo, siente que no está a la altura de su entrevistado y quiere lucirse con la pregunta; el resultado es sólo confusión: “Me gustaría que me hablara de su formación, quiero decir del establecimiento secundario que frecuentó (¿era público o privado?) y de los exámenes que aprobó. ¿Entiende lo que le quiero decir?”.

Comenzar bien es un arte y nos ayudará en el resto de la entrevista; aflojar la tensión, crear un clima cordial y una corriente de simpatía son buenas sugerencias. Usted no debe ser un nuevo amigo del entrevistado, sino sólo una persona cordial que deberá lograr que el entrevistado se sienta bien, de modo que le cuente todo lo que usted necesita saber para tomar una buena decisión. Recuerde, además, que una buena decisión es buena para ambas partes, no sólo para usted.


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El encuentro requiere preparación, adecuación, sintonía, elaboración de ansiedades, que pueden obstaculizar la tarea. Por esta razón, el caldeamiento condiciona el carácter de la entrevista. Es la base, define las reglas de juego. Es importante explicitar lo que se espera del otro, sobre todo frente a personas sin experiencia que desconocen las expectativas usuales.

Afrontada con claridad, permite entrar en tarea sin carga, generando un clima activo de trabajo.

No es conveniente que el entrevistador brinde “de entrada” un montón de información acerca de las características, la cultura y los valores de la empresa, porque de esa manera está pautando las respuestas del otro. La etapa inicial comprende el encuadre y el motivo de la entrevista (una entrevista de conocimiento, de selección, una primera entrevista, tomar contacto para conocerlo). Luego la información acerca de la posición por cubrir y de la empresa se incluyen al final. Es necesario conocer primero los motivos que lo impulsan a una búsqueda o a un cambio y sus proyectos y ambiciones.

El entrevistador debe mantener el clima, guiando la entrevista e introduciendo estímulos si lo considera necesario, una vez que ha dado la oportunidad de expresión y orientación libres, tan sólo condicionadas por el enunciado inicial de los temas o por el motivo de la entrevista.

Desarrollo de la entrevista

La etapa central se caracteriza por una afluencia significativa de información por parte del postulante, que desempeña un rol activo y protagónico.

Si la tarea inicial se realizó adecuadamente, logrando resolver las ansiedades a través del enunciado de un encuadre claro y el establecimiento de un vínculo confiable, en este segundo momento el evaluador podrá ubicarse en su papel de observador participante centrado más que en el contenido, en el proceso a través del cual el postulante se muestra: cómo presenta temas, cómo resuelve los obstáculos que surgen (preguntas o relaciones entre los contenidos formulados por el evaluador).

La tarea del entrevistador es doble: por un lado, necesita ponerse en el lugar del otro, a fin de lograr puntos en común con la reconstrucción de la historia que el entrevistado está proponiendo. En esta tarea resulta significativa la aprobación del entrevistado, ya que las preguntas subyacentes son:

- ¿Así es la historia que usted me está contando?

- ¿Es así como usted ve, comprende, juzga o interpreta la “realidad”, el papel que desempeñó en ella y el rol que tuvieron los otros?

- ¿Lo he comprendido correctamente?

La segunda tarea consiste en construir su propia versión, a partir del material obtenido, el comportamiento del entrevistado, las vicisitudes del vínculo que se está estableciendo entre ambos y sus propias características. El entrevistador interviene activamente en la configuración de los datos que genera a través de la relación con el postulante.

Conclusión y cierre

La etapa final de síntesis y devolución podrá ser afrontada nuevamente si la precedente fue fructífera, es decir si el entrevistador logró obtener una buena cantidad de material como para resolver las dudas y formarse una opinión acerca de las características personales del candidato, en relación con el motivo de la entrevista y, fundamentalmente, con el perfil buscado.

En esta etapa, el evaluador retoma su rol activo y brinda información satisfaciendo la curiosidad del postulante dentro de los límites de reserva acordados con el cliente. Las dudas y los interrogantes que el postulante presente acerca del puesto y de la empresa serán aclarados en esta etapa.

Es aconsejable efectuar devolución sobre los aspectos manifiestos de la conducta, en relación con el perfil o independientemente de él. Es deseable que la información brindada pueda apoyarse en datos que el postulante pueda reconocer. Valorizando lo que tiene, se le pueden señalar otros aspectos que operen como limitaciones, utilizando términos descriptivos más que valorativos.

Ejemplo: “En relación con lo que estamos buscando usted cuenta con esto..., hay algunos aspectos favorables... tales y cuales, y otros no... por ejemplo...”.

La síntesis final a la que arriba el selector constituye un juicio preliminar a veces final, acerca del candidato.

Resulta deseable que pueda pensar –discriminadamente- en qué se basa y por qué razones llega a la conclusión de seguir o no seguir adelante con el postulante.

Como entrevistadores nos interesa explorar en esta parte final qué interrogantes se plantea el entrevistado acerca del sentido de la vida, cuáles son sus metas, si tiene aspiraciones de trascendencia, cuál es su escala de valores.


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